La perversión del lenguaje.
El lenguaje humano cualquiera que sea su naturaleza es una de nuestras capacidades más "humanas". Sin embargo utilizar el lenguaje para obtener una ventaja, ocultar una debilidad, fingir una fortaleza, manejar una conveniencia personal, justificar actos o medios que perjudican a los demás, es utilizar versiones de la verdad sin decir realmente una mentira y es por supuesto tan perverso como formular engaños.
Los políticos son sin duda maestros en el lenguaje perverso, pero no los únicos. Ocurre en el trabajo, en la calle, en la casa, en la iglesia, en la televisión... en fin donde exista la posibilidad de obtener un beneficio casi siempre personal por medio del lenguaje. Así los dueños de la guerra hablan de efectos colaterales y no de muertos, los aspirantes a puestos hablan de capacidades en lugar de debilidades, los presidentes hablan de salvar la economía nacional no de ayudar a banqueros, los vendedores hablan de maravillas no de artículos de beneficios relativos, la televisión habla de espacios y no de rating, los periodistas hablan de libertad y no de poder, los artistas de creatividad y no de reconocimiento, etc.. Por supuesto no se puede generalizar.
La cosa está sencilla : al pan pan y al vino vino.
